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VélôToulouse, tomad nota…

Está claro que la voluntad política puede hacer muchísimas cosas cuando realmente se ponen a ello. Sobre todo cuando hay elecciones a la vista y cuando el alcalde de París, Bernard Delanoë, ha triunfado con la idea. Pero aún así hace falta una pizca de voluntad, y en este caso parece que la ha habido.

Animamos a la gente a ir en bici, pero luego es un follón aparcarla en seguridad sin que te la roben, o es un estorbo estar cambiandola una y otra vez de sitio. Además, por pura lógica, para volver de un sitio en bici, hay que ir en ella, y no siempre apetece o es el buen momento.

Yendo al grano, los parisinos, con el permiso de los lyoneses, que lo pensaron primero, han creado una cosa que se llama Vélib’. El concepto es muy sencillo. Por 1, 5 o 29 euros (día, semana o año), uno se saca un abono que le permite coger bicicletas de infinidad de puntos en la ciudad y usarlas gratuitamente durante media hora. Más allá de la media hora, se paga una cantidad simbólica que se va descontando de una reserva que podemos cargar en nuestro abono. Si no tenemos abono, con una tarjeta de crédito podremos pagar el uso. Al haber infinidad de puntos de con bici, podemos dejar la que hemos alquilado en el mas cercano a nuestro destino. Y nos olvidamos de la bici. Una idea estupenda que en París esta causando tanto furor que hasta los taxistas se están empezando a quejar por la bajada de la clientela.

Toulouse se ha apuntado al carro y va a inaugurar a mediados del mes que viene VélôToulouse (este fin de semana han inaugurado un punto de prueba para eseñarlo). El funcionamiento va a ser similar. Lo único que cambia son los precios, 10 euros por el mes y 25 por el año. Nosotros vamos a tener un un punto al lado de casa, en la boca de metro. Sera una estupenda opción para los días en los que la ida se haga en metro y a la vuelta ya sea un poco tarde. El único punto negativo que le veo a todo esto es el riesgo de ir en bici por Toulouse. Por mucho que se pueda ir por el carril bus o haya algunos carriles señalizados, sigue siendo, a mi parecer, bastante peligroso. Aún así, la ciudad esta inundada de dos ruedas por todos los lados.

Y cada vez que vuelvo a Santander y veo ese carril bici por la zona del embarcadero, me da la risa. Cierto es que la oficina de turismo da bicis gratis, pero esto no deja de ser una especie de copia barata y cara a la galería de estas ideas. Y en cuanto al carril bici, de granito del bueno y los dibujos del suelo con relieves metálicos. Todo un prodigio del diseño. Pero no se te ocurra ir por él, porque lo más seguro es que te tragues a una señora que ande paseando por ahí. No hay tradición. La tradición se está creando con los Audis, BMWs, Mercedes, VWs,… que cada vez hay más y más atascados.

Ya veremos si VélôToulouse merece la pena o no.