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El debut bien, gracias

Larsen Lupin

La pinchada del sábado supuso además del debut por tierras gabachillas el record de estancia en una cabina, seis horas y cuarto. Y sólo una pausa para ir al baño. Pero mereció mucho la pena. Muchas caras conocidas por el bar, aunque alguno que otro «amigo» se escaqueó y ni se pasó, y otras no tan conocidas, pero muy animados, amables y bailones. Mención especial para los dueños del Larsen Lupin, vaya tios más simpáticos.

Habrá que repetir más adelante. Aunque ya será para marzo o abril del año que viene.