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La Rioja: un fin de semana y tres bodegas

Catedral Marques de Riscal

Me lo había prometido como regalo de cumpleaños, y tuvo que llegar el suyo para que me tocase cobrármelo ;-). Un viaje sorpresa. El viernes por la tarde no sabía en que lugar de la geografía europea iba a dormir. Sólo sabía que podía poner un compás en Toulouse y hacer un círculo de cinco horas en coche. Nada más. Al final fue La Rioja. Una auténtica maravilla. Fueron tres bodegas, de más pequeña a más grande y de más simple a más compleja. El planning ideal.

Heredad de Ugarte

Heredad de Ugarte

Es curioso cuando menos escarbar un montecillo, llenarlo de túneles y los túneles llenarlos de celdas. Es curioso también que te puedas comprar un tonel de vino y que la bodega te preste una de esas celdas para que guardes tus botellas. Y es más curioso aún que puedas venir con tu chorizo, queso y jamón y te lo puedas comer ahí mismo mientras degustas una de tus botellas. Bueno, pues todo esto pasa en las bodegas de Heredad de Ugarte, en Laguardia, en la parte alavesa de DOC de La Rioja.

Degustación: Crianza del 2002, Reserva del 2001 y Syrah/Tempranillo del 2005. El mejor, el Reserva del 2001. Una maravilla de vino. Ciruelas maduras y roble. Delicioso. Añada excelente. De hecho el mejor que he probado en todo el fin de semana. Y el pincho de longaniza entre vino y vino, todo un detalle.

Comida: En la misma bodega. Con entrantes, patatas a la riojana, alubia, costillas de cordero, postres, etc Todo ello regado con otro Reserva del 2001.

Marqués de Riscal

Marqués de Riscal

En La Rioja hay tanto dinero que las bodegas las hace hasta Frank Gehry. Este es el caso del hotel de lujo de las bodegas de Marqués de Riscal. Rojo vino, dorado de la malla de la botella y plateado de la caperuza. Al hotel no pasamos, porque no nos dejaron. Las visitas a la bodega, el DVD, la degustación y la visita a la tienda sí. Lo más curioso, La Catedral (la foto de arriba del todo), en donde guardan botellas desde la apertura de la bodega en el siglo XIX.

Degustación: Muy pobre. El Reserva del 2002, que siendo bueno, no es estupendo y un Rueda Verdejo que queda un poco lejos de La Rioja. Se echó de menos el Reserva del 2001 o poder probar un Barón de Chirel (aunque es un poco carillo, cierto es)

Comida: Unos picatostes con el vino.

Dinastía Vivanco, el museo del vino

Dinastía Vivanco

¡Qué maravilla! ¡Qué bodegas! ¡Qué museo! ¡Qué restaurante! La mañana empezó a las 11 con la visita a las bodegas más espectaculares que nunca he visto, Dinastía Vivanco. Tradición y altas tecnologías unidas en uno para conseguir el mejor resultado. Un diseño precioso y una funcionalidad envidiable. La degustación con mucho gusto y buenas maneras.

Luego de 12 y media a 2 y media estuvimos viendo el museo. Y no nos dio tiempo a verlo entero. Ideal para acabar una visita como ésta. Toda la sabiduría del vino condensada de forma visual, con una gran colección de objetos de arte relacionados con el vino y con la guinda de una colección de sacacorchos espectacular. Y en los jardines exteriores, mas de 200 vides de todo el mundo. La comida fue la cereza sobre el pastel.

Degustación: Probamos el Crianza del 2002 y el Reserva del 2001. Vinos estupendos, con mucha madera y el crianza con mucha fruta roja. Quizás unos años en botella puede hacerles mucho bien. A la hora de comer tomamos el Crianza del 2004, añada Excelente, del cual no pude evitar llevarme 3 botellas.

Comida: Menu del día exquisito, muy al estilo del de Heredad de Ugarte, pero con un restaurante de mucha más clase.

En resumen, un fin de semana estupendo. Redescubro La Rioja (sobre todo la Alta). Me voy sabiendo mucho más de vino y vuelvo con ganas de volver a irme. Bueno, las sesiones de enología de este año han servido para algo.

¡Ah!, no nos olvidemos de la casa rural en la que hemos estado, El mesón, en Briones, y del estupendo restaurante del primer día, Los Calaos. Y el vino que tomamos ahí, Valenciso Reserva 2001. Me quedé con ganas de comprar algo, porque también es estupendo.

Y en Francia, mientras tanto, ganando Sarkozy. Menos mal que nos fuimos de puente…