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Changeling, sabiendo un poco más de Mike Oldfield

Cualquiera que me conozca desde hace unos años (unos cuantos, la verdad), sabrá que yo era un talibán musical sin remedio. Todo era Mike Oldfield. La música empezaba y acababa prácticamente con la obra del músico inglés. Quizás un poco de Jean-Michel Jarre. O de Vangelis. Pero sobre todo Mike Oldfield. Más tarde me dió con Queen, pero eso ya es otra historia. Centrémonos en el primero.

El talibanismo se me acabo hace ya bastate tiempo y, gracias a dios, he abierto las miras musicales mucho más. Durante este tiempo he seguido comprando sus discos, los cuales desafortunadamente han bajado bastante en calidad ultimamente, he tenido siempre la discografía en el iPod y escuchaba de vez en cuando alguno de sus álbumes. La relación cordial seguía ahí. La verdad que nunca se fué. Así como con Queen las cosas se han vuelto muy frías, con Mike Oldfield siempre ha habido un algo especial.

Todo ha seguido así hasta hace unas semanas. Leí un artículo y vi que había publicado un libro, Changeling, su autobiografía. Tras pensarlo varios días y tras encontrar una buena oferta en Amazon Marketplace, lo compré. Llegó en burro desde Inglaterra (porque ya tardó) y tras intentar ponerme con él varias veces al final me metí de lleno. Cierto es que la introducción del libro hablando de sus terapias con grupos de Exégesis no invita a enfrascarse inmediatamente en su lectura. Pero tras varias páginas, en cuanto empezamos a ver como fué su vida hasta los 20 años, momento en que publicó Tubular Bells, empezamos a descubrir a la persona, el genio y los tormentos que le han acompañado. Creció en en seno de una familia con graves problemas psicológicos y afectivos, él mismo desarroló una personalidad intimista, casi autista. Su música es de bases totalmente autodidactas y le sirvió como evasión a una realidad que no cuajaba con él de ninguna manera. Cuando la música no le acompañó, fueron las amistades de chicos mayores que él, el alcohol o las drogas las que le hicieron sentirse mejor. A la edad de 18, tras un mal viaje con LSD, empezó a sufrir terribles ataques de pánico. Y mientras su carrera musical empezó a despegar como un cohete, su persona se desmorronabla completamente…

…de momento me he quedado en el momento en el que Richard Branson (dueño de Virgin) le dió el OK para grabar su «Opus one», lo que más tarde sería el Tubular Bells.

Desde que cogí el libro con ganas, llevo semanas de involución musical. Solo escucho álbumes viejos o instrumentales de Mike Oldfield. Me traen muchos recuerdos, me confirman todo sobre el genio que los ha compuesto y los disfruto desde otro punto de vista. Desde el punto de vista de la persona torturada y encerrada en su mundo musical que los compuso.

A principios del 2008 publicará un álbum de música clásica compuesto por él, Music of the Spheres. Después de tanto álbum pseudo-chillout, lo espero con muchas ganas. Será el momento oportuno para celebrar los 35 años de la publicación de Tubular Bells.